Todas las entradas por José Javier Buisán

Vuelta al ruedo


En unos pocos días los monoplazas del campeonato del mundo de Fórmula 1 regresarán a la acción sobre el asfalto del siempre acogedor Circuit de Barcelona-Catalunya. La heladora sombra que la tribuna principal proyecta sobre los más fieles aficionados a primera hora de la mañana irá dando paso, progresivamente, al tenue pero agradable sol invernal barcelonés.

Será entonces cuando chillen las primeras pistolas, deseosas de reemplazar tuercas. O cuando se perciban los aromas de los cafés que mantienen en vela a ingenieros, periodistas y aficionados por igual. Y ese olor a gasolina, la sangre de las máquinas cuyos motores empiezan a sobrerrevolucionarse en los herméticos garajes de las escuderías, comenzará a entrar por nuestras vías respiratorias, deleitándonos profundamente y disparando nuestros niveles de adrenalina y testosterona.

Es la hora de volver al ruedo.

Los fotógrafos desenfundan sus cámaras, los seguidores en las gradas desenpolvan sus cronómetros, ya sea en forma de preciosos TAG-Heuer de época o aplicaciones de Android, y los invitados más afortunados persiguen a Lewis Hamilton por el paddock, buscando una instantánea con el visiblemente agobiado tricampeón del mundo.

Aunque solo sean unos test de pretemporada, los elementos propios de las carreras vuelven de nuevo a la vida.

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El biombo que cubría el garaje de uno de los equipos es retirado por un grupo de mecánicos, dejando al descubierto el primer monoplaza dispuesto a probar el asfalto del Circuit en este primer día de entrenamientos invernales. La intermitente luz roja deslumbra las paredes del box, a juego con el color de la carrocería del vehículo.

El piloto, bajo su blanca celada, con mirada valiente al frente, es consciente del desafío que tiene por delante esta temporada. Suspira durante un segundo que se hace eterno, pisa el acelerador con su pie derecho y enfila, lento pero seguro, la calle de boxes.

Cuando deja atrás la lluvia de flashes y puede por fin retirar el limitador de velocidad, la potencia del motor le propulsa hacia adelante como no lo había hecho en ningún momento de la pasada campaña. Y es en ese momento cuando se le dibuja una media sonrisa bajo la balaclava, invisible para el resto del mundo, fuera del registro de cualquier sistema de telemetría, pero que dice más que cualquier dato, gráfica o función.

“¡Mira, es Vettel, el coche rojo!”, le dice un entusiasmado padre a su hijo de siete años en la desierta Tribuna F, justo al lado de las marcas de frenada de la primera curva.

Y es que, en efecto, la Fórmula 1 ha vuelto.

Cortacésped no, gracias


Mucho se está comentando acerca de la introducción de los nuevos motores V6 Turbo de cara a la temporada 2014 de Fórmula 1. Supuestamente este cambio traerá de la mano unas ‘unidades de potencia’ más ecológicas y eficientes. No obstante, todo el mundo sabe que lo que se busca es una inyección de dinero por medio de la proyección de una imagen verde.

Y es que en estos tiempos en los que vivimos todo se basa en lo mismo; que las empresas organizadoras y promotores ganen la pasta que den los patrocinadores -interesados en una F1 verde-, y los aficionados que carguen con ello, les guste o no. Los puristas del automovilismo, entre los que me incluyo, estamos totalmente en contra de este cambio en el reglamento, que traerá de consigo más gasto debido al desarrollo continuo al que van a ser expuestos los nuevos V6.

Cuando un servidor llega al Circuit de Catalunya a las 8.30 de la mañana de un Sábado dispuesto a asistir a la penúltima jornada de test de pretemporada, el rugir de los motores V8 en directo, desde la misma autopista -los cuáles no oía desde hacía exactamente un año-, resultan en una increíble sensación de éxtasis y vértigo al mismo tiempo. Por supuesto, conforme te acercas al circuito la música va subiendo de volumen, y entonces es cuando ves el primer coche llegando a la curva Seat, bajando a tercera, los gases de los escapes explotando y el monoplaza virando hacia el vértice. Algo que nunca sentirás por televisión.

¿Qué decir del ensordecedor  y enérgico rugido de los V8 al pasar por la recta de meta, a penas a unos metros de los espectadores? ¿Por qué cambiar lo que ya funciona? El sonido de los motores es parte de la esencia de la Fórmula 1, es uno de los principales motivos por los que el aficionado va al circuito, es lo que más impresiona la primera vez, y lo que te sigue haciendo palpitar el corazón año tras año cuando viajas al Circuit para ver los nuevos coches.

El punto cúspide es la salida del Gran Premio, cuando los 24 bólidos hacen retumbar al graderío, luchando y dándolo todo por adelantar posiciones mientras los aficionados disfrutan de sus ídolos, o simplemente del espectáculo.

Por eso no queremos que los intereses de la FIA, FOM, CVC y demás empresas asociadas se interpongan entre los nuestros, los de los aficionados. Porque somos la razón por la que existe la Fórmula 1, porque es nuestra pasión y nuestra droga, no nos gustaría ver a los motores sonando como cortacéspedes, gracias.

El calor de Malasia


Esta vez no hizo tanto calor en Malasia. Tanto la clasificación del Sábado como la carrera del Domingo estuvieron pasadas por agua. El núcleo de la polémica han sido las órdenes de equipo del equipo Red Bull, desobedecidas por Sebastian Vettel. David Izquierdo está analizando en detalle los acontecimientos así que yo me centraré en las demás claves del GP.

Red Bull y Mercedes, supuestamente los equipos que peor tratan los neumáticos Pirelli, coparon los cuatro primeros puestos del Gran Premio de Malasia, uno de los circuitos más exigentes con los neumáticos. Pese a todo, los austríacos siguen empeñados en que Pirelli debería hacer una remodelación de sus compuestos, y parece que lo han conseguido, pues la marca italiana los revisará tras el GP de Bahréin. Este hecho, por insignificante que parezca, nos demuestra que Red Bull sigue preocupado con la degradación del RB9, y que probablemente lo de Australia no fuese únicamente un fallo en el reglaje – que también.

Si los Pirelli se adaptan al RB9 como se adaptaron al RB7 de 2011, está claro que podríamos vivir una temporada similar a la del bicampeonato de Sebastian Vettel. El poder de evolución de Red Bull sólo es comparable al de McLaren, y viendo cómo han arrancado los de Woking parece difícil que les alcancen a corto plazo.

Hablando de los británicos, parece que en Malasia dieron un pasito adelante, especialmente Jenson Button, quien se ha erguido como líder indiscutible del equipo. Daremos a Checo unas carreras más, pero empiezo a temer que se convierta en el segundo Heikki Kovalainen. Tengamos por seguro que McLaren traerá una enorme evolución a China para revertir la situación y colocarse de nuevo entre los primeros.

¿Ferrari? ¡Ay, Ferrari! Una pifia de las que cuestan un campeonato al mantener a Fernando Alonso en pista con el alerón dañado y caído. ¿Quién pensaba que ese alerón podía resistir a 300 kilómetros por hora durante 3 o 4 vueltas? La jugada de la Scuderia era muy arriesgada, aunque a posteriori es muy fácil juzgarlo, pero hay que tener algo de sangre fría en esos momentos clave y pensar con la cabeza antes que imaginar posibles milagros de la física y la elasticidad.

El rendimiento de Lotus fue bueno a inicios de carrera, tanto Grosjean como Räikkönen marcaban tiempos rapidísimos a la altura de los líderes, pero se fueron desinflando conforme avanzaban las vueltas. El tráfico también les perjudicó, especialmente al finlandés, por lo que nadie debería descartarles para la cita en Shanghai dentro de una semana.

Maldonado sigue decepcionando al igual que Williams, ¿contarán con él para 2014 si sigue haciendo actuaciones como las de Australia y Malasia? El dinero de PDVSA está allí, pero podría cerrarse el grifo tras la muerte de Chávez. No pinta muy alentador el futuro del equipo de Grove. Toto Wolff se lo vio venir y en cuanto recibió la oferta de Mercedes decidió salir por patas.

Como conclusión destacar el rendimiento de Marussia y especialmente de Jules Bianchi. La verdad es que no confiaba mucho en este piloto, su actuación en la GP2 no es que me sorprendiese demasiado. Sin embargo en estas dos pruebas que llevamos el francés lo ha hecho fenomenal, aplastando a su compañero de equipo y sacando lo máximo de un coche que puede optar a Q2 y por qué no a los puntos. Ferrari tiene una joya de cara al futuro, y que no nos extrañe ver a Jules vestido de rojo cuando Felipe Massa abandone el equipo.

El análisis de Australia


El campeonato del mundo de Fórmula 1 2013 ha comenzado -¡por fín!- con el Gran Premio de Australia en el circuito semiurbano de Albert Park. Tras una sesión de clasificación dominada por el equipo Red Bull, con Vettel y Webber ocupando la primera fila, la carrera ha sido un mundo totalmente diferente.

Kimi Räikkönen ha conseguido la victoria tras salir en la séptima posición, gracias a una magistral gestión de sus neumáticos Pirelli y a una audaz estrategia a dos paradas. Alonso exprimió el F138 para ser segundo y el ‘poleman’ Vettel completó el podium.

Sorprendentemente, el jóven tricampeón alemán no logró extender un gran margen de ventaja en las primeras vueltas, como suele hacer en sus victorias típicas. La causa de ello fue una gran degradación del RB9, lo que le supuso una caída de ritmo. Según fuentes de Free Practice 4, la causa fue una agresiva caída en los neumáticos, lo que les proporcionó una gran velocidad a una vuelta, pero no la compensaron bien para tener un ritmo sólido en carrera.

Räikkönen aprovechó la mínima degradación del Lotus E21 a la hora de gestionar los neumáticos. Consiguió hacer una parada menos que el resto y tenía un ritmo fortísimo a la mitad y el final de sus stints (de hecho consiguió la vuelta rápida). Ésto nos lleva a pensar que el E21 es un monoplaza al que le cuesta calentar los neumáticos, lo que no les brinda un gran rendimiento en clasificación, pero se comensa en las tandas largas.

Los pilotos de Ferrari pilotaron el F138 con garra y ambición, pese a que un fallo estratégico fastidió las opciones de podio de Felipe Massa. El vehículo italiano es una mezcla entre el E21 y el RB9, tiene una velocidad correcta a una vuelta y trata bien los PZero; no es tan rápido en clasificación como el RB9 ni conserva tanto las Pirelli como el Lotus, digamos que es un equilibrio entre ambos.

No obstante, necesitan mejorar algo en clasificación. El excesivo ‘camber’ del RB9 pudo brindarles unas 4 décimas, mientras que Alonso podría haber mejorado la vuelta un par de décimas. La diferencia entre los dos coches es de alrededor de medio segundo.

Mercedes mostró un ritmo aceptable, pero necesitarán solucionar los problemas mecánicos. Personalmente, no les veo en la batalla por el título, aunque podrán ganar alguna carrera.

Force India ha demostrado tener un coche constante y capaz de cuidar muy bien los neumáticos, hoy tanto Sutil como Di Resta han terminado en el Top 10, 7º y 8º respectivamente; con una soprendente actuación del alemán que lideró el GP durante varias vueltas.

Sauber y Toro Rosso están en tierra de nadie, aunque la no participación de Hülkenberg no nos ha dado una idea real del potencial del C32. Williams, Marussia y Caterham cierran el pelotón. Me pregunto qué han estado haciendo los de Grove este invierno, mientras que me alegro por los anglorusos, que además tienen un piloto capaz de exprimir el monoplaza (Jules Bianchi).

No obstante, la situación puede cambiar en el próximo GP de Malasia, que se disputará en a penas 7 días. El calor azotará y la posibilidad de lluvia torrencial estará presente. Es muy probable que Red Bull recupere la senda, yo seguiré apostando por Sebastian Vettel; pese a lo abierto que está el mundial. Red Bull, Ferrari, Lotus y Mercedes; cualquiera de los 4 equipos podría ganar el próximo Gran Premio.