La fórmula del éxito (Parte II)

La espera por fin llegó a su fin. Markus recibió una carta de parte del director deportivo de Alfa Romeo, Tazio Benigno, la mano derecha de Bassiglioli. Habían pasado casi dos meses desde la conversación en el hotel de Brescia, bastante más de lo que Howard pensó en un primer momento, lo que fomentó su impaciencia habitual y lo llevó a un estado de frustración e irritación. Sin embargo, el aviso produjo una gran liberación en el piloto británico de 32 años, que acudió rápidamente a la sede de Alfa Romeo en Turín.

Nada más entrar por la inmensa puerta de la pintoresca fábrica, con alegres y entusiasmados mecánicos trabajando en los coches de calle, fue dirigido hacia el departamento de carreras. Allí se respiraba un ambiente mucho más serio que en la sección de turismos. Los ingenieros hacian numerosos cálculos para mejorar el rendimiento de los bólidos, a penas se oían conversaciones, tan sólo el sonido de los motores y las herramientas.

Tazio Benigno apareió para romper el hielo, le dió un fuerte apretón de manos a Markus y le dirigió al despacho de Bassiglioli. Éste esbozó una sonrisa al ver entrar por su puerta a Howard.

– ¡Oh, Howard! ¿Cómo está? Siéntese, siéntese, ¿quiere un Capuccino?
– Con mucho gusto, señor Bassiglioli.
– No sé si lo habrá leído en los periódicos, pero nuestro piloto Fabien De la Rue falleció hace unas semanas a causa de las lesiones producidas por su accidente en el Grand Prix de Nürburgring.
– Vaya, lo siento mucho.
– No se preocupe, es cosa del oficio. Fue un error de conducción suyo, Alfa Romeo no tuvo nada que ver.

Hubo un helado silencio tras las desgarradoras palabras de Bassiglioli, que tras unos segundos continuó:

– El caso es que hemos nombrado a un piloto argentino de 38 años como sustituto. Pero no se asuste, usted también va a tener un hueco en nuestra escudería.
– Vaya, ¡se lo agradezco muchísimo, señor Bassiglioli! No sabe lo feliz que me hace oír esas palabras.
– Bueno, bueno, bueno. Las palabras bonitas para después. Querría comentarle que le hemos fichado para que corra en el campeonato del mundo de Fórmula 1 que comenzará el próximo año. Tendremos un coche más, por lo que pensé en usted para pilotarlo.
– No se arrepentirá.

De esta forma comenzaba una nueva etapa de la vida de Markus Howard, como piloto oficial de la escudería Alfa Romeo. No había tiempo que perder, compró una casa en las inmediaciones de la fábrica y se dispuso a trabajar a diario con los ingenieros y los mecánicos, yendo a Monza cada semana para probar los avances.

Continuará…

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